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La interculturalidad en las organizaciones

Lunes, diciembre 13th, 2010

Diferentes colores, diferentes aportacionesObservemos… cada vez hay un mayor número de profesionales procedentes de otras culturas. Hasta ahora, tan sólo veíamos trabajadores poco cualificados e igualmente remunerados procedentes de otros países o culturas; esto está cambiando, cada vez son más las personas con las que convivimos en las organizaciones que poseen otros patrones de comportamiento a los que no estamos acostumbrados.

Si bien “La cultura es el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman” (Wikipedia), de ahí podemos extraer que la comunicación entre las personas de diferentes culturas es más dificultosa en función de esos modelos de comportamientos a los que se está habituado.

Las situaciones en las que se esperan ciertos modelos o formas de comportamientos podrían ser una entrevista de trabajo, una reunión formativa o la simple relación entre compañeros. En todas esas situaciones las partes que intervienen tienen unas ideas preconcebidas de lo que se espera de ellos. Así, la falta de comprensión de “la otra cultura” puede hacer que perdamos a un gran colaborador, nos alejemos de un fabuloso puesto de trabajo, planteemos una mala formación o entorpezcamos las relaciones entre compañeros…

En esta forma, si fomentamos la convivencia, la tolerancia y la formación intercultural podemos retroalimentarnos para generar espacios de pensamiento amplios en los que la generación de nuevas ideas nos lleven a hacer crecer a las organizaciones.

Imagen: http://bancoimagenes.isftic.mepsyd.es/

En la inmensidad, ¿elegimos correctamente?

Viernes, noviembre 19th, 2010

¿Qué necesito?¿En la inmensidad? Sí, en la inmensidad… en la inmensidad del todo…

Nos encontramos ante un mayor número de profesionales cualificados y en busca de empleo. Este hecho supone un “caos” en el mercado laboral; millones de personas paradas, en busca de una ampliación de su formación, tratando de reinventar sus currícula y echando  a volar su imaginación para crear presentaciones que destaquen sobre las demás… en fin, que ahora se trata de poseer creatividad y mejor labia.

Y todo esto estaría muy bien si aprovecháramos para cultivar y analizar la necesidad de la evolución en los procesos de selección, el desarrollo de nuestro discurso, la profesionalidad y la competitividad… Pero no es así, lo que sucede es que ahora los puestos de trabajo están llenos de profesionales sobrecualificados, que, pese a “sentirse agraciados por ese gran premio” (ser elegidos)  dicho desajuste les suele causar más problema que beneficio.

Y dejo abierto este debate… Intentemos, desde las organizaciones, ser justos y sobre todo eficientes y realistas en la selección de nuestros nuevos colaboradores, de este modo evitaremos frustraciones que empañen un buen clima de trabajo.

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La resistencia al cambio II. Cómo afrontarlo.

Miércoles, noviembre 11th, 2009

stockxpertcom_id7878672_1d9f79086cf9f4c70b601670cf8406f9Como comenté anteriormente, los cambios producen comunmente una resistencia. Dicha resistencia se verá mermada si tenemos en cuenta una serie de factores que van a influir en el buen acogimiento de las nuevas propuestas.

A la hora de enfrentarse a un cambio, para que su implantación no fracase, será fundamental un buen y meditado planteamiento y una buena planificación.

Δ Así, algunos de los factores que van a influir en que dicho cambio no fracase serán:

- El compromiso de la alta dirección, que deberá mostrar claramente a todos sus colaboradores la determinación para llevar a cabo dicho cambio.

- El nombramiento de responsables que sirvan de guía, éstos serán los promotores del cambio, servirán de nexo a la alta dirección, detectarán problemas y llegarán a soluciones eficaces, adaptadas y operativas. Podrán formar un grupo de trabajo que reoriente el proceso y que se adapte a la situación.

- Se deberá de tener en cuenta el ritmo de la implantación. Los cambios no deben de implantarse, ni de manera muy lenta, puesto que paraliza el ritmo natural de las acciones; ni de manera muy rápida, puesto que puede dar lugar a  la no asimilación y por tanto a la descoordinación y a la desorientación.

- Un buen liderazgo, con estilo decidido e iniciativa, que sea motor del cambio. En algunas ocasiones se contratará a alguien externo para que lidere el proceso, alguien que no esté “contaminado” y que sea capaz de motivar al resto.

- Hay que tratar de llegar a un acuerdo sobre la necesidad del cambio. Esto ayuda a compartir objetivos, crear uno común y hacer que todos los colaboradores se sientan partícipes del proceso, adoptándolo como propio y viendo los factores positivos del mismo. Además, ofrecer una visión de futuro hará que nuestros colaboradores se sientan más motivados.

- Se modificarán las estructuras, si es necesario, para institucionalizar el cambio.

- Hay que supervisar los procesos del cambio para así poder ver si las cosas se están haciendo de la manera más adecuada. De esta manera podremos evaluar y hacer un seguimiento del proyecto en el que nos hemos embarcado.

Δ La planificación será fundamental. En líneas generales las etapas de un Plan de Cambio serán las siguientes:

  • Detección de problemas.
  • Investigación y análisis de problemas.
  • Elaboración del diagnóstico.
  • Planificación de acciones: se establecen plazos, procedimientos, etc.
  • Creación de equipos de trabajo para el cambio.
  • Desarrollo intergrupal: para relacionar a los distintos grupos de la organización.
  • Evaluación y seguimiento.

Δ Además, a la hora de enfrentarse a los cambios se tendrán en cuenta algunos de los errores más comunes:

- Imponer soluciones importadas de otra parte, sin reflexión ni crítica.

- Impulsar una solución única para toda la empresa, sin tener en cuenta las necesidades específicas.

- Confiar en las soluciones técnicas, sin reflexionar sobre la organización en concreto, sin dar paso a la creatividad para la resolución de problemas y conflictos generados el el proceso.

En definitiva, y como se puede observar, los cambios son un proyecto ambicioso que debe de ser muy bien planificado y orientado para que resulte exitoso.