Aunque parezca que la complejidad de un proyecto de gestión del conocimiento reside en los sistemas tecnológicos, sólo hay algo que pueda hacerlo más fácil o difícil, LAS PERSONAS.
El conocimiento, el aprendizaje, las experiencias… no se pueden separar de las personas. Son las personas las que dan lugar a ese conjunto de saberes, y dado que el conocimiento se produce en la mente de las personas, hagámoslo posible:
- Procuremos una buena actitud para la búsqueda. Motivemos hacia el descubrimiento, a la experimentación y a la reflexión. Creemos un clima de confianza entre las personas para el intercambio de ideas.
- Estimulemos los comportamientos relacionados con la generación o transmisión de conocimientos.
- Creemos un contexto en el que el “conocimiento” se maneje a diario; que nuestros colaboradores puedan manejar y obtener información, buscar datos y ver las posibilidades que ofrece.
- Hagamos notar la relación entre la generación de ideas y transmisión de conocimientos y su utilidad.
- Observemos, descubramos, premiemos y demos autonomía a las personas con capacidad y habilidad en la generación de ideas. Serán motores del cambio y promotores del nuevo proyecto.
Y… procurando no repetirme, sabemos que un proyecto de Gestión del Conocimiento supone un cambio, tengamos en cuenta unas REGLAS BÁSICAS sobre este aspecto:
- Impliquemos desde el primer momento a los destinatarios.
- Hagamos ver las mejoras que supondrá el cambio.
- Modifiquemos los procesos necesarios formando a los usuarios y buscando mejoras.
- Personalicemos los cambios según áreas, departamentos, etc.
- La dirección debe estar altamente motivada y ser ejemplo para los demás.
Sin duda, en cualquier proyecto de cambio se presupone una pequeña crisis inicial, pero, esto será temporal. Después de la tempestad viene la calma y ésta es mucho más agradable. Si tenemos en cuenta a las personas y diseñamos un buen proyecto, no cabe duda que no nos arrepentiremos, ya que el proyecto dará sus frutos. Lo andado, ya está andado… sigamos hacia adelante para llegar lejos.
Imagen: http://bancoimagenes.isftic.mepsyd.es/
En la actualidad, y debido a la cantidad de cambios que se producen en las organizaciones, los altos niveles de rotación y al mercado en sí, se hace más evidente que nunca la necesidad de concienciar a los trabajadores, a los líderes de equipo, a los directivos… de la necesidad de hacer políticas de Gestión del Conocimiento que ayuden a organizar, orientar y dirigir el conocimiento de la organización hacia el crecimiento.
Creo que aún no muchas organizaciones tienen claro la necesidad de transmitir unos valores a sus colaboradores. ¿Por qué es tan costoso transmitir la importancia de los valores?, ¿por qué, en la mayoría de las empresas no se dedica tiempo a esto?
Como comenté anteriormente, los cambios producen comunmente una resistencia. Dicha resistencia se verá mermada si tenemos en cuenta una serie de factores que van a influir en el buen acogimiento de las nuevas propuestas.
El ser humano se rige por costumbres y rutinas que son las que le dan seguridad en la realización y organización de tareas y en la vida en general. Por eso, cuando adquirimos una determinada rutina o costumbre nos supone un esfuerzo cambiarla o adaptarla a nuevas situaciones; se han de producir ciertos reajustes para sentirnos tan cómodos como estábamos con las anteriores. Esta experiencia, experimentada en nuestra vida en repetidas ocasiones, nos produce una resistencia general hacia el cambio.