En la actualidad, y debido a la cantidad de cambios que se producen en las organizaciones, los altos niveles de rotación y al mercado en sí, se hace más evidente que nunca la necesidad de concienciar a los trabajadores, a los líderes de equipo, a los directivos… de la necesidad de hacer políticas de Gestión del Conocimiento que ayuden a organizar, orientar y dirigir el conocimiento de la organización hacia el crecimiento.
Los mercados de valores llevan ya mucho tiempo haciendo visible una realidad: el valor contable tradicional de una empresa no explica su valor de mercado, sino que éste se ve influido por otros factores “menos objetivos” a los que se conoce como “activos intangibles”.
Siendo conscientes de la importancia de este hecho, será realmente positivo, e incluso necesario, marcar una estrategia, unas herramientas que ayuden a retener, mantener y compartir el conjunto de conocimientos y saberes que posee la empresa.
Seguimos varias definiciones para enmarcar el tema que nos ocupa y ayudarnos a la reflexión:
La de Carla O´DELL : “El conocimiento es información en acción, es todo lo que los trabajadores de una organización saben sobre sus clientes, productos, procesos, errores y aciertos, tanto si se trata de conocimientos tácitos como explícitos“.
La de DAVENPORT Y PRUSAK: “Conocimiento es el compendio de experiencias, información, valores e intuiciones que, dentro de un contexto concreto, ofrecen un marco para evaluar e incorporar nuevas experiencias e información. Se origina y aplica en las mentes de las personas, y en las organizaciones se incorpora en documentos, bases de datos, procesos, prácticas y normas”.
Vemos la amplitud de la definición de CONOCIMIENTO y la complejidad, por tanto, de su “ GESTIÓN“. Para facilitar el diseño y desarrollo de un Plan de acción adaptado a nuestra organización deberemos de hacernos las siguientes preguntas:
- ¿Qué uso se va a hacer del conocimiento?
- ¿Qué aporta el conocimiento a la organización?
- ¿Cómo se va a medir el conocimiento producido?
Una vez hemos marcado los usos y aportaciones, así como la forma de medir los conocimientos que se producen, deberemos de marcar una Estrategia para Gestionar el Conocimiento, para hacer que la Gestión del Conocimiento forme parte del quehacer diario en los puestos de trabajo. ¿Cómo?, a través de una serie de procesos cuya finalidad última es convertir los conocimientos generados en un valor diferencial y de éxito para la organización, así:
Δ El conocimiento que existe requiere:
1º. Extracción.
2º. Depuración.
3º. Clasificación.
4º. Difusión.
Δ El conocimiento que se produce requerirá:
1º Valorarlo.
2º Comartirlo.
3º Recompensarlo.
El conocimiento que puede producirse, requerirá:
Estimularlo
Esto no se producirá sin la incorporación de los procesos de gestión del conocimiento a la estrategia corporativa:
- Midiendo el capital intelectual de la compañía.
- Definiendo un plan de generación de capital intelectual.
- Creando unas estructuras y funciones que impulsen el proyecto.
- Adecuando los sistemas y herramientas para la gestión del conocimiento.
Seamos conscientes de la importancia de la Gestión del Conocimiento para la organización y saquemos tiempo para diseñar un Plan que nos ayude a dar mayor valor a nuestra compañía, a agilizar los procesos, a minimizar los tiempos, a no hacer dos veces el mismo trabajo…
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